Archive for March, 2009

Amarse el Uno al Otro

Friday, March 27th, 2009

Del libro La Iglesia Deliberante, capitulo 11

Introducción

Jesús dijo a los doce que el mundo conocería que son Sus discípulos por su amor el uno por el otro (Juan 13:34-35). Lo mismo es para la iglesia. Abnegación, humildad y amor cristiano debe ser la firma de aquellos quienes dicen ser miembros de la iglesia local. Mostrando de manera particular el amor cristiano el uno hacia el otro, entonces, es una herramienta evangelística apremiante para la extensión del evangelio y el crecimiento de la iglesia. Lo que esto quiere decir para el pastor y líder de la iglesia, sin embargo, es que necesitamos cultivar deliberadamente una cultura de amor cristiano y preocupación con el fin de que la iglesia local sea conocida como genuina y distintivamente una comunidad cristiana en el vecindario de alrededor.

La cultivación de esta clase de comunidad de amor cristiano es lo que hemos estado desarrollando en los capítulos 1-10. La meta de la reunión de la iglesia y el orden de nuestras reuniones semanales es cultivar una cultura que tenga efectos evangelísticos con nuestros amigos inconversos. En este capítulo tomaremos una mirada en algunos de los contornos de esa cultura.

Una Cultura Viva y Activa

¡Siempre pensé que era un poco raro que los fabricantes del yogurt trataran de vender su producto señalando tener “una cultura viva y activa”! nunca me detendría de comerlo. Pero cada vez que leo esa frase antes de disfrutar una experiencia refrescante de yogurt, ¡me pregunto si las pequeñas personas saldrían de mi boca!

Espero que esta pequeña reflexión no haya arruinado su siguiente experiencia con el yogurt. A pesar de todo, la iglesia debe estar llena de culturas vivas y activas –relaciones de mutuo aliento y que ayudan a crecer espiritualmente a las personas. Las iglesias deben ser llenas de amistades espiritualmente dinámicas en las cuales los cristianos más antiguos estén ayudando a enseñar y guiar a los cristianos jóvenes la Palabra, donde semejantes se reúnen regularmente para dar cuentas y orar juntos y donde los cristianos juntos se alimenten leyendo libros cristianos y charlando acerca de cómo pueden usarlos para crecer espiritualmente. Esta cultura viva y activa de amor tiene al menos cinco diferentes aspectos. Usted podría pensar en más.

Pacto. El primer aspecto de cualquier comunidad de iglesia local es que es de pacto. Esto es, es una comunidad de creyentes que se han hecho parte del Nuevo Pacto en la sangre de Cristo y como resultado, han pactado juntos ayudarse el uno al otro a correr la carrera cristiana con integridad, santidad, y gracia. Es una comunidad de mutuo compromiso de hacerse el bien espiritualmente –llevar las cargas del otro, compartiendo alegrías, dando apoyo al ministerio, ejerciendo una vigilancia afectuosa el uno para el otro y en ocasiones reprendiendo al impenitente o someterlo nosotros mismos a corrección si lo requiere la ocasión. Al firmar un pacto de la iglesia (vea el capítulo 4), nos estamos comprometiendo sostenernos el uno al otro en amor cristiano y rendición de cuentas y a someternos tanto a la exhortación como a la corrección de nuestros compañeros creyentes.

GABINETE DE ESTRATEGIA
  1. Lea Efesios 4:15-16. ¿Cómo crece el cuerpo? ¿Por qué son importantes las relaciones para este crecimiento?
  2. Lea Hebreos 10:24-25. ¿Por qué nos reunimos? ¿Por qué son importantes las relaciones para este propósito?
  3. ¿Cómo puede ser de utilidad el pacto de la iglesia para fortalecerse espiritualmente?

Cuidadoso. La cultura de la iglesia de amor mutuo debe también ser marcado por un cuidado –deliberadamente- que muestre nuestra preocupación por obedecer la Palabra de Dios en cada aspecto de nuestra vida corporativa. Queremos mostrar intencionalmente a cada paso –no solo que tenemos buenas intenciones, sino que todo lo que hacemos esta planeado deliberadamente para servir a la centralidad funcional del evangelio.

Corporativa. Cultivando una cultura de amor mutuo, animamos a las personas a poner una prioridad alta en la vida corporativa de la congregación, no solo en su propio andar individual con el Señor. La naturaleza de la vida cristiana es corporativa, porque el cuerpo de Cristo es una entidad corporativa. Mientras que nuestro andar individual es crucial, estamos empobrecidos en nuestra búsqueda personal de Dios si no aprovechamos la ayuda que esta disponible a través de las relaciones mutuas edificantes en nuestro pacto de la familia de la iglesia (Efes. 4:15-16; Heb. 10:24-25).

Podemos animar a los miembros a dar prioridad a la vida corporativa de la iglesia enseñándoles acerca del lugar bíblico de la iglesia en la vida del creyente, orando por ellos, animándolos a que asistan a los servicios mas que solo una vez por semana, esperando su asistencia a las reuniones de los miembros, animándoles a que den a conocer sus deseos de servir como diáconos de los diferentes ministerios de la iglesia, animándoles a orar a través del directorio de membresía una página a la vez, desafiándoles a servir en el are en la cual quizás no necesariamente sientan idealmente equipados. Cultivando la prioridad de la congregación local en las vidas de miembros individuales ayudará a limitar el individualismo egoísta y a crear una atmósfera de humilde servicio.

Pero una vez más, deben ser enseñados desde la Biblia que la vida corporativa de la congregación debe ser central en la vida del creyente individual (Juan 13:34-35, Efes. 3:10-11; 4:11-16; Heb. 10:24-25; 1 Juan 4:20-21). No podemos vivir la vida cristiana solos. Somos salvos individualmente de nuestros pecados, pero no somos salvos hacia un vacío. Somos salvos hacia una comunidad mutuamente edificante de creyentes quienes se fortalecen el uno al otro en amor y buenas acciones.

Transcultural. La iglesia local es para todos. Es por esto que es difícil defender la práctica de fijar como objetivo de la iglesia un área demográfica en particular basada en cualquier factor aparte que el del lenguaje. Las iglesias con objetivo fijo pueden tener un efecto no intencionadote obscurecer el transcultural y unificador poder del evangelio. Cuando el evangelio nos capacita a vivir en amor, aun cuando bien no tenemos nada en común salvo Cristo, es un testimonio a su poder de transformación de un grupo de personas pecaminosas y egoístas a una comunidad unida de amor por una relación en común con Jesucristo.

Transgeneracional. La iglesia local es una familia. Es un lugar donde niños y adultos de todas las edades pueden y deben relacionarse uno al otro para el mutuo estímulo y edificación. Los hombres cristianos más grandes de edad a menudo tienen muchos que enseñar a los hombres jóvenes acerca de la vida y el liderazgo, y hay innumerables maneras que un hombre joven puede servir y ayudar a las personas mayores. Las mujeres cristianas mayores a menudo tiene mucho que enseñar a las mujeres jóvenes acercad el servir en el hogar y en la iglesia, y una mujer joven puede a menudo servir a la mujer grande en innumerables maneras, ya sea en forma social, espiritual o física. Los jóvenes solteros pueden servir en la guardería o enseñar a los niños en la escuela dominical, desarrollando habilidades de padres para si mismos y animando a niños jóvenes en la fe.

Hemos experimentado el poder de la comunión transgeneracional como un testimonio evangelístico. Los visitantes se maravillan de porque muchos jóvenes están en los funerales de los miembros de mayor edad, y como las viudas tiene muchas jóvenes visitando sus casas para prestarles una mano. El punto es que, en el contexto del una sociedad comercializad, la iglesia puede destacar como un modelo único en la comunidad siendo una red de relaciones transgeneracionales cálidas basadas en el evangelio.

Edificando un Testimonio Corporativo

El objetivo final de edificar esta clase de comunidad –una edificada en el amor distintivamente cristiano que fluye del evangelio distintivamente cristiano- es con el fin de manifestar la gloria de Dios a todos nuestros vecinos alrededor, nuestras ciudades, y hasta el fin el mundo. Regresamos a Juan 13:34-35. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” ¡Nuestro amor semejante a Cristo el uno por el otro es prometido por Dios como la herramienta mas poderosa de la iglesia para la evangelización!

Esta es la razón de porque depender de un programa de eficacia evangelística es como contratar mano de obra externa para la responsabilidad principal de la iglesia. Los programas evangelísticos no son necesariamente o categóricamente malos. Algunos son muy buenos. Pero temo que algunas veces dependemos de ellos tanto que olvidamos que la iglesia misma es el programa evangelístico de Dios. Las relaciones de mutuo amor en la iglesia están diseñadas por Dios para ser atractivas a la cultura incrédula. El amor de pacto, cuidado, corporativo, transcultural, y transgeneracional que caracteriza a la iglesia y glorifica a Dios al mismo tiempo tiene el propósito de evangelizar al mundo.

Conclusión

Interiorizando y aplicando estas verdades bíblicas hará la diferencia en como edificamos el cuerpo de la iglesia local. En vez de erróneamente afirmar la prioridad del individuo sobre el total corporativo, enseñamos a las personas que el crecimiento en amor el uno por el otro y la preocupación por el bien corporativo de la iglesia es esencial para el crecimiento y el bienestar del cuerpo. En vez de depender en programas, discipulamos personas. En vez de depender en personal de paga para que hagan todo el ministerio, enseñamos a las personas tanto en palabra como en hechos a iniciar conversaciones personales y relaciones con otros miembros de la iglesia con el fin de hacerles un bien espiritualmente. En vez de buscar el siguiente ministerio modelado por manos de hombres para hacer de nuestra iglesia un éxito, confiaremos en el poder transformador del evangelio para cambiar nuestros corazones y edificar una comunidad de cristianos caracterizados por amor abnegado y preocupación genuina por los demás. Ser deliberados hace la diferencia.

Más recursos: GospelTranslations.org.
By Mark Dever and Paul Alexander. © 9Marks. Website: 9marks.org.

Por qué memorizar las escrituras?

Friday, March 20th, 2009

En primer lugar, algunos testimonios: Me enteré por terceros de que el Dr. Howard Hendricks del Seminario de Dallas, en una ocasión afirmó (y yo lo parafraseo) que si fuera por él, a todos los alumnos del Seminario Teológíco de Dallas se les debería exigir aprender mil versículos a la perfección antes de graduarse.

Dallas Willard, profesor de filosofía en la Universidad del Sur de California, escribió: “Memorizar la Biblia es absolutamente fundamental para la formación espiritual. Si tuviera que escoger entre todas las disciplinas de la vida espiritual, escogería la memorización de la Biblia, porque es un medio fundamental para llenar nuestra mente con lo que ella necesita. Este libro de la ley no se apartará de tu boca. ¡Es allí donde lo necesitas! ¿Cómo llega a tu boca? A través de la memorización”. (“Spiritual Formation in Christ for the Whole Life and Whole Person” en Vocatio, Vol. 12, Nº 2, Primavera de 2001, p. 7).

Chuck Swindoll escribió: “En práctica, no conozco ninguna otra actividad más gratificante en la vida cristiana que la de memorizar las Escrituras. . . . ¡Ningún otro ejercicio paga mayores dividendos espirituales! Se fortalecerá tu vida de oración. Tu testimonio será más preciso y mucho más efectivo. Tus actitudes y perspectivas comenzarán a cambiar. Tu mente llegará a ser más alerta y atenta. Aumentará tu confianza y seguridad. Tu fe se consolidará” (Growing Strong in the Seasons of Life [Grand Rapids: Zondervan, 1994], p. 61).

Una de las razones por las que Martín Lutero llegó a su gran descubrimiento de la justificación sólo por la fe en la Biblia fue que desde temprana edad en el monasterio Agustino recíbió la influencia de Johann Staupitz, de quien aprendió a amar las escrituras. Lutero se devoró la Biblia en una época cuando otras personas estaban obteniendo doctorados en teología incluso sin haberla leído. Lutero dijo que su colega y profesor, Andreas Karlstadt, ni siquiera poseía una Biblia cuando obtuvo su doctorado en teología, y el mismo tampoco la poseía hasta muchos años después (Bucher, Richard. “Martin Luther’s Love for the Bible”). Lutero conocía tanto la Biblia de memoria que cuando el Señor le abrió sus ojos para ver la verdad de la justificación en Romanos 1:17, dijo: “inmediatamente después, recorrí las Escrituras de memoria,” a fin de confirmar lo que había hallado.

Así que, aquí tienen algunas razones de por qué tantas personas han visto a la memorización de la escritura como una parte tan esencial de la vida cristiana.

1. Conformidad con Cristo
Pablo escribió “Así, todos nosotros,… somos transformados a su semejanza con más y más gloria” 2 Corintios 3:18) Si queremos ser transformados a la semejanza de Cristo, debemos fijar nuestra mirada en él. Esto pasa en la palabra. “… el SEÑOR siguió manifestándose en Siló; allí se revelaba a Samuel y le comunicaba su palabra. (1 Samuel 3:21). Memorizar la Biblia hace que fijemos nuestra mirada en Jesús de manera más firme y clara.

2. Triunfo diario sobre el pecado
“¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. . . . En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti” (Salmos 119:9, 11). Pablo dijo que debemos “según el Espíritu, . . . dar muerte a los [malos] hábitos del cuerpo…” (Romanos 8:13). La única parte de la armadura que se usa para matar es la “espada del Espíritu”, que es la palabra de Dios. (Efesios 6:17). Cuando el pecado tienta al cuerpo para pecar, traemos a la memoria una palabra de las Escrituras que nos revela a Cristo, y eliminamos a la tentación mediante el mayor valor y belleza de Cristo por sobre lo que el pecado ofrece.

3. Triunfo diario sobre Satanás
Cuando Jesús fue tentado en el desierto por Satanás, le recitó las Escrituras de memoria y lo ahuyentó (Mateo 4:1- 11).

4. Consuelo y consejo para los seres queridos
Las ocasiones en que las personas necesitan que les impartas consuelo y consejo no siempre coinciden con las ocasiones en que tienes tu Biblia a mano. No sólo eso, sino que la misma palabra de Dios hablada espontáneamente desde tu corazón tiene un poder poco común. Proverbios 25:11 dice: “Como manzanas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo.” Esa es una manera preciosa de decir: Cuando el corazón lleno del amor de Dios puede inspirarse en la mente llena de la palabra de Dios, bendiciones oportunas fluyen de la boca.

5. Comunicación del evangelio a los no creyentes
Cuando no tenemos la Biblia a mano, surgen oportunidades de compartir el evangelio. Los versículos de la Biblia tienen su propio poder penetrante. Y cuando salen de tu corazón, así como del Libro, testificas que bien vale la pena aprenderlos. Tendríamos que ser capaces de resumir el evangelio bajo cuatro títulos principales: 1) la santidad/ley/gloria de Dios; 2) el pecado/rebelión/desobediencia del hombre; 3) La muerte de Cristo por los pecadores; 4) el regalo de la vida por medio de la fe. Aprende un verso o dos que se relacionen con cada título, y prepárate para compartirlos en todo momento.

6. Comunión con Dios en el deleite de Su persona y Sus caminos
La manera en que nos comunicamos con (esto es, comunion con) Dios es reflexionando sobre sus atributos y expresándole nuestro agradecimiento, admiración y amor; y deseando su ayuda para llevar una vida que refleje el valor de esos atributos. Por lo tanto, almacenar sus textos en nuestra mente nos ayuda a relacionarnos con Él tal y como Él es. Por ejemplo, imaginate ser capaz de recordar ésto durante el día:

El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro. (Salmos 103:8-14)

Usé la palabra “deleite” de manera intencional cuando dije, Comunión con Dios en el deleite de Su persona y Sus caminos. La mayoría de nosotros somos inválidos emocionales—en realidad, todos lo somos. No experimentamos a Dios con nuestro máximo potencial emocional. ¿Cómo cambiará eso? Una manera es memorizar las frases afectivas de la Biblia y pronunciarlas al Señor y entre nosotros hasta que se conviertan en parte de quienes somos. Por ejemplo, en Salmos 103:1, decimos, “Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.” Para muchas personas, esa no es una frase natural. Pero si memorizamos ésto y otras frases afectivas de la Biblia, y las expresamos a menudo, pidiendo al Señor que haga que nuestra emoción sea real en nuestros corazones, realmente podemos cultivar esa frase y emoción. Llegará a ser parte de quienes somos. Seremos menos inválidos emocionales y más capaces de rendir debida alabanza y agradecimiento a Dios.

Existen otras razones para memorizar las Escrituras. Espero que las encuentres en la práctica real.

Versículos tomados de la Biblia Nueva versión internacional

Más recursos: GospelTranslations.org.
By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org.

Alegraos con Temblor

Friday, March 13th, 2009

Una meditación sobre el Salmo 2:11-12

“Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor.
Honrad [Besad] al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;
Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían.
[Reina Valera – Antigua]

“Servid a Jehová con temor’. . .

Este mandamiento no contradice el Salmo 100:2: “Servid a Jehová con alegría.” Servir al Señor con temor y servir al Señor con alegría no es una contradicción. La siguiente frase lo aclara plenamente (“alegraos con temblor”). El temor verdadero y la alegría verdadera existen. La razón por el temor verdadero es que existe un peligro verdadero. Nuestro Dios es fuego consumidor (Heb. 12:29). Es cierto, los elegidos están salvaguardados en Cristo. Pero Pablo nos dice “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo esta en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2Cor 13:5). ”Así que, el que piensa estar firme, mire que no se caiga” (1Cor 10:12). La confianza en Cristo no es sin cuidados. Nuestra seguridad yace no en nuestras decisiones pasadas pero en el cuidado diario de Dios. “[Él puede] guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria” (Judas 1:24). Parte de su cuidado es que despierta en nosotros la devoción para apoyarnos diariamente en Cristo y no en nosotros mismos.

. . . Y alegraos con temblor.

El temor no nos roba la alegría por dos razones. Una es que nos acerca a Cristo quien nos mantiene seguros. La otra es que, en esa cercanía, la parte del temor de la que Cristo nos libera es la parte que destruye la esperanza. Pero nos deja con la otra parte – la parte que queremos sentir por siempre. Queremos maravillarnos o asombrarnos o temblar ante la grandeza siempre y cuando estemos seguros de que no nos destruirá. Este temblar no se opone a la alegría; es parte de la alegría. Vamos a ver películas de horror porque sabemos que el monstruo no nos puede lastimar en el cine. Queremos sentir miedo siempre y cuando estemos a salvo. Por algún motivo, nos gusta. Es un eco de la verdad de que fuimos hechos para Dios. Algo de sentirse “aterrorizado” es profundamente satisfactorio cuando sabemos que no podemos ser lastimados. Lo mejor es cuando el temblor viene de la grandeza de lo sagrado.

Honrad [Besad] al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino . . .

Dios es celoso de su Hijo. “No te has de inclinar a ningún otro dios pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:14). Su ira se inflama cuando el afecto designado para él le es dado a otro. Claro que existe el beso de Judas. Ese no es el significado en este caso. Este beso es el beso de adoración y sumisión – quizás un beso en los pies al inclinarnos ante él. Con Dios no se juega. Si amamos más a otro, pereceremos. Él será nuestro más grande tesoro, o nuestro enemigo. El lugar más seguro del universo es a los pies de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo. Si preferimos darle la espalda por otro tesoro, se desatará su ira contra nosotros.

. . . Pues se inflama de pronto su ira.

La palabra pronto puede no ser la mejor en este lugar. Esta palabra puede significar rápido en el sentido de ser repentino. La Biblia describe a Dios constantemente como “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande misericordia y verdad” (Éxodo 34:6). No “rápido para la ira” sino “tardo para la ira”. Por lo tanto, quiero pensar que Salmo 2:12 significa “Se inflama repentinamente su ira.” En otras palabras, no debemos probar su paciencia porque puede acabarse repentinamente y podemos ser consumidos por su ira. Si continuamos besando su creación y no a su Hijo, encontraremos repentinamente los colmillos de la serpiente en nuestros labios. No nos confiemos de la paciencia de Dios.

Bienaventurados los que en él confían.

El único lugar en que estamos a salvo de la ira de Dios es en Dios. Todo lugar fuera de su cuidado es peligroso. Él es el único refugio de su propia ira. Si lo vemos como aterrorizante y tratamos de huir para escondernos, no encontraremos donde escondernos. No existe escondite. Alejados del cuidado de Dios sólo existe ira. Pero existe un refugio de la ira de Dios y ese lugar es Dios. El mejor refugio de la ira de Dios – el único refugio – es Dios. Acerquémonos a Dios. Refugiémonos en Dios. Escondámonos a la sombra de sus alas. Aquí es donde vivimos y servimos con temblor alegre. Es terrible y maravilloso. Es como el ojo del huracán – terror en todo alrededor y totalmente hermoso y en paz. Aquí existe un dulce compañerismo. Aquí existe una silenciosa y amorosa comunión. Aquí hablamos con él como un amigo. Aquí él satisface nuestras más profundas necesidades. Los convido a venir.

A salvo en Cristo con Ustedes,

Pastor John

Más recursos: GospelTranslations.org.
By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org.

Por Qué Nos Dice Dios que Se Regocija En Sus Hijos

Friday, March 6th, 2009

La pregunta no es si Dios se regocija en sus hijos. Él lo hace. La pregunta tiene dos aspectos: Primero, ¿qué ve Dios en nosotros que lo lleva a regocijarse? Y segundo, ¿Por qué nos dice que se regocija en nosotros? ¿Qué efecto desea Él que tenga? (Cuando digo “Dios”, quiero decir todo lo que Dios significa para nosotros en Cristo. Me refiero al Dios cristiano y trino.

En primer lugar, observen algunos de los textos que hablan acerca del regocijo de Dios en su pueblo y su alabanza de ellos.

  • Sofonías 3:17, “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría.”
  • Salmo 147:11, “Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.”
  • 1 Pedro 1:6-7, “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”
  • Romanos 2:29, “sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”
  • 1 Corintios 4:5, “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.”

Para responder las preguntas antes mencionadas es necesario también ver la verdad la cual Dios nos ordena que nos regocijemos en Él.

  • Salmo 37:4, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
  • Filipenses 4:4, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
  • Romanos 5:2, “por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
  • Salmo 43:4, “Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo.”
  • Salmo 70:4, “Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.”
  • Salmo 63:3, “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.”

Nota: Estos últimos dos textos muestran algo crucial. Uno dice que cuando amas la salvación de Dios no dices generalmente, “¡la salvación de Dios es grandiosa!”; dices “¡Dios es grandioso!”. Y cuando experimentas el amor constante del Señor, no dices generalmente, “Mis labios alabarán tu amor constante.”, sino: “¡Mis labios te alabarán!”. En otras palabras, en todos estos textos el mandato consiste en gozarse en Dios mismo, y todas las demás bendiciones que disfrutamos nos conducirán a Dios como nuestra última y más completa satisfacción.

Por lo tanto, en respuesta a nuestra primera pregunta mi respuesta es: Fundamentalmente, lo que ve Dios en nosotros que lo lleva a regocijarse es el hecho de que nosotros nos regocijamos en Él.

Para llegar a este punto hay que decir lo obvio: Dios aprueba lo que es correcto. Él se regocija en nuestra manera de pensar, sentir y hacer lo que es correcto. Por lo tanto, deberíamos preguntarnos, ¿Qué es lo correcto – en última instancia? ¿Qué hace que algo sea “correcto”? Mi respuesta es: “La Rectitud” significa pensar, sentir y actuar de forma que exprese, en una proporción verdadera, el valor de lo que es más valioso’. La rectitud es pensar, sentir y hacer lo que fluye de una percepción verdadera del supremo valor de Dios. Es ver verdaderamente, regocijarse debidamente, y mostrar constantemente en acción el valor infinito de Dios. Por lo tanto, hacemos lo correcto cuando comprendemos la verdad del valor de Dios por lo que es, y sintiéndolo proporcionalmente a su supremacía universal, y actuando en formas que expresen el valor supremo de Dios. Ése es el significado de “lo correcto”.

Por consiguiente, cuando decimos que Dios se regocija en nuestra forma de pensar, sentir y hacer lo que es correcto, queremos decir que se regocija por cómo nosotros vemos, disfrutamos y mostramos Su propio valor supremo. Dios valora el hecho de que nosotros lo valoremos a Él y se goza al ver que nos gozamos en Él.

Ahora bien, la segunda pregunta que hicimos anteriormente fue: ¿Por qué Dios nos dice esto? ¿Deberíamos alegrarnos al oírlo? Sí, deberíamos estar contentos de oírlo. ¿Pero por qué? ¿Cuál es la esencia de nuestro gozo al oírlo? Es posible oírlo, y alegrarse de hacerlo, de tal manera que es devastadora.

El motivo apropiado para alegrarse en el hecho de que Dios se goza en nuestro gozo en Él es porque confirma que nuestro gozo en Dios es verdadero’.Esto fija nuestra mirada más firmemente en Él y hace que nuestro gozo en su belleza sea más grande. Pero existe una manera devastadora de responder al elogio de Dios hacia nosotros. ¿Qué si oímos la alabanza de Dios y nos alejamos de Su gozo para gozarnos en el gozo que Dios tiene por nosotros? ¿Qué si oímos su alabanza como un recordatorio de lo que realmente disfrutamos, es decir, que se nos preste mucha atención? ¿Qué si el aspecto primordial de aquello que nos hace felices no es Dios mismo, sino su atención, su alabanza? Si eso es lo primordial, entonces no nos estamos gozando en Dios, sino usando únicamente el gozo en Él con fin de obtener elogios. Eso seria devastador. Cuando el deleite de Dios en nosotros nos lleva a deleitarnos más en el deleite que El nos tiene, estamos dejando de hacer la misma cosa en que se goza Dios.

La enseñanza de que Dios se goza en nosotros es muy peligrosa. Muy cierta, y muy peligrosa. La razón por la cual es muy peligrosa radica en que somos caídos, y el placer principal de nuestra naturaleza caída no es el sexo sino la autoexaltación. Nuestra naturaleza pecaminosa ama que la adoren por lo que somos y lo que hemos hecho.

El remedio para esto es no hacer que Dios sea el alabador, y pensar que todo está bien. Puede que todo no esté bien, sino que sea fatal. La alabanza de Dios hacia nosotros nos hará bien, si las oímos como confirmación que nuestro gozo realmente está en Él. La alabanza de Dios por nuestro gozo en Él tiene la intención de ayudarnos a continuar gozándonos en Él, y que no nos distraigamos por nada. Dios prohíbe que Su adoración hacia nuestro gozo en Él nos aleje de la acción de gozarnos en Él para gozarnos en el acto de ser adorados por Él.

Escúchenme bien. Nosotros nos gozamos en la alabanza de Dios hacia nosotros, pero no de la forma en que lo haría una mente carnal. La alabanza de Dios no es la parte más profunda de nuestro gozo. No deberíamos permitir que Su alabanza nos distraiga de la razón por la cual nos alaba – a saber, nuestro deleite en Él. Nos deleitamos en el hecho de que Dios se goza en nosotros ya que esto confirma y aumenta nuestra concentración en Él, más que distraernos de Él. Aun su piadosa aprobación de nuestro gozo imperfecto en Él lo hace más hermoso en Él mismo. Aquellos que oigan las palabras, “Bien hecho, sirviente bueno y leal,” digan, “¡Cuán grande y misericordioso es nuestro Dios!”

La relación entre lo que he dicho aquí y la doctrina de justificación por la fe es que Dios mira a sus hijos a través de la óptica de la justicia imputada de Cristo. Esto significa dos cosas: una es que Dios nos considera perfectos en Cristo. La otra es que Él aun puede ver como nos esta transformando prácticamente a lo que ya somos posiciónalmente en Cristo. La óptica de la imputación asegura nuestro derecho invencible al lado de Dios. También garantiza el gozo de Dios en nuestro gozo imperfecto en Él. Eso significa que, aunque Dios nos considere perfectamente justos en Cristo, Él puede aun ver nuestro verdadero pecar como así también el fruto del Espíritu en nuestras vidas. Es por eso que Él se deleite en nosotros a niveles mayores o menores. Sabemos esto porque Él nos considera perfectamente rectos (Romanos 4:4-6) y nos disciplina en cuanto al pecado en nuestras vidas (1 Corintios 11:32). Por consiguiente, el gozo de Dios por el gozo que nosotros mostramos hacia Él varía en proporción a los afectos que hay en nuestro corazón, pero esto es posible solo porque Dios nos imputa la justicia perfecta de Cristo.

Anhelando junto a ustedes gozarme firmemente en Dios,

Pastor John

Más recursos: GospelTranslations.org.
By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org.